EL ÁNGELUS / Jean François Millet 1858
“El Ángelus es un cuadro que hice pensando cómo mi abuela, antaño, cuando trabajábamos en el campo, al escuchar el tañido de la campana nos hacía interrumpir nuestro trabajo para rezar el Ángelus por los “los pobres muertos”, piadosamente y con el sombrero en la mano”, escribe Millet en una carta en 1865.
Las Espigadoras. Las mujeres, ataviadas con la vestimenta típica normanda, recogen inclinadas los restos de la cosecha, el trabajo más duro y menos reconocido entre las tareas rurales. La posición de las campesinas –una de ellas, la que se encuentra a la izquierda del cuadro, apoya su mano en la espalda dolorida- y la hora en que se manifiesta la escena, dan cuenta de la fatiga que representa su labor. Sin embargo, Millet sitúa los personajes en primer plano, en una actitud introspectiva y silenciosa, otorgándoles de esta forma un carácter heroico. Balzac explica que la recogida de las espigas sólo estaba permitida a las personas que se hallaban en posesión de un certificado de indigencia expedido por el alcalde; el derecho de espigar sólo se concedía a los pobres de la propia población.
El festín de Baltasar, 1663, Rembrandt
Rembrandt, “Coloquio entre los santos Pedro y Pablo”, 1628.
Melbourne, National Gallery of Victoria.
Gerrit van Honthorst, “Cristo ante el sumo sacerdote”, 1617
(Londres, National Gallery)
A. LA INFANCIA DE CRISTO
Bartolomé Esteban Murillo, Sevilla, 1618-1682. Naturalismo del siglo XVII, España
LA SAGRADA FAMILIA DEL PAJARITO. Óleo sobre lienzo, 144 x 188cm. Escuela española del siglo XVII.
De estilo del Naturalismo tenebrista. Murillo aprendió a pintar en el taller de Juan del Castillo y los cielos dorados que pintaba Roelas. Esta obra suya se conserva hoy en el Museo del Prado, Madrid.
ROMANCE: “En aquel amor inmenso que de los dos procedía, palabras de gran regalo el padre al Hijo decía, de tan profundo deleite que nadie las entendía; sólo el Hijo gozaba, que es a quien pertenecía. Pero aquello que se entiende desta manera decía:
Nada me contenta, Hijo, fuera de tu compañía, y si algo me contenta en ti mismo lo quería. el que a tí más se parece a mi más satisfacía, y el que nada te semeja en mi nada hallaría.
En tí sólo me he agradado, ¡oh vida de vida mía! Eres lumbre de mi lumbre, eres mi sabiduría, figura de mi substancia en quien bien me complacía. Al que a tí te amare, Hijo, a mi mismo le daría, y el amor que yo en tí tengo ese mismo en él pondría, en razón de haber amado a quien yo tanto quería_”La inhabitación trinitaria” San Juan de la Cruz
Hermandad Prerrafaelita, siglo XIX. Inglaterra. JOHN EVERETT MILLAIS, Cristo en casa de sus padres, 1829-1896. El arte, en el siglo XIX, fue desprendiéndose de las imágenes idealizadas hasta entonces y poniendo más énfasis en el aspecto humano de la Sagrada Familia.






